Simbiosis. Entrevista a Rubén Fontana

Escrito por Carlos Carpintero

Comentarios sobre el aprendizaje y los tiempos de la tipografía.

a) Hasta hace no muchos años, para trabajar como diseñador era imprescindible saber dibujar. Hablo de la definición de dibujo más próxima y solidaria con nuestra práctica, antes que de su concepción académica. ¿Percibes una relación distinta frente al dibujo en las nuevas generaciones?

De hecho hay una relación distinta. Gran parte de la generación joven adoptó el instrumento computadora, derivando en el mismo su responsabilidad de prefigurar, de esta manera la capacidad de formalizar las ideas queda limitada a las facilidades que ofrecen los distintos programas de diseño.
Esta situación se traduce en pérdidas. La primera es que tanto el dibujo manual como la escritura, son formativos y por lo tanto pueden actuar como una «interfase» entre la conceptualización y la formalidad del mensaje –sea este un dibujo o un texto–, provocando una simbiosis de constantes estímulos. La segunda es que los programas de representación tienen capacidades más restringidas que la imaginación humana, por lo que los resultados son naturalmente más pobres y frustrantes. El que delega todo el poder al instrumento (en este caso los programas de la computadora), seguramente deja en el camino parte del concepto que pretendía volcar en la formalidad del mensaje. Otra de las pérdidas que se produce, es privarse de la manualidad como factor terapéutico en el trabajo.

b) La enseñanza / aprendizaje de diseño tipográfico no se lleva bien con la dinámica de la universidad. Predominan otras formas, otra relación docente / alumno y sobre todo, otros tiempos. ¿Has pensado en espacios de formación alternativos?

En tanto la universidad pública es felizmente masiva, más allá de la cultura general sobre la letra que se pueda volcar a través de las cátedras de tipografía que actualmente dictan la materia, se torna impensable llegar por esos medios a la intimidad que exige el diseño de fuentes tipográficas.
Esta limitación no está mal, es más importante que 400 alumnos de una cátedra tengan una cultura básica sobre la letra y que luego, el que esté verdaderamente interesado en el diseño de alfabetos, busque las distintas alternativas para lograrlo: en primer lugar y a partir de su interés, puede autoformarse, hoy hay mucha información que facilita el conocimiento y la sana actitud de la prueba y el error da resultados muy contundentes.
También existen hoy cursos no masivos que introducen en el diseño de alfabetos que se dictan a través de instituciones o personas. Quizás lo que falte es una instancia de posgrado en la UBA, donde puedan encontrarse para dictar la materia los distintos colegas que hoy, de manera particular o colectiva, han profundizado sobre el diseño de fuentes tipográficas.

c) Te pido una reflexión sobre la relación actual entre fotografía y diseño tipográfico. La sociología urbana se ha nutrido en buena medida de la visualidad y de sus crónicas, del registro en imágenes de la realidad cotidiana. La fotografía, en este sentido, colaboró en darle entidad a objetos en los que no se reparaba. ¿Ha sucedido algo similar con la tipografía?

La fotografía, a partir del cronista–fotógrafo, logró con el desarrollo de los medios de prensa masiva en los últimos años, una profundidad comunicativa notable. El diseño tipográfico, por sus características está menos expuesto frente a la masividad –es quizás menos espectacular–, pero viene desarrollándose en la Argentina de manera contundente. La fotografía y la tipografía tienen tiempos de desarrollo diferentes aunque se estimulan, como lo hacen todos los factores que componen la cultura de una época.


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